La Bicicleta

Restaurante la Bicicleta Hoznayo Cantabria

El crítico gastronómico sale esta vez a comer fuera de la provincia de Huelva para contaros su experiencia. Mientras, la criticona no deja de molestarle con sus incómodas preguntas. 

criticas gastronomicas huelva

Restaurante "La bicicleta", Hoznayo (Cantabria): Acogedora casona solariega en la que disfrutamos de un menú “rompepiernas”.

Tu última crítica gastro fue la cenita japo en casa y ahora te has pirado a la otra punta de España!!

Pues si querida, hay que disfrutar la gastronomía de las diferentes regiones de nuestro país, mientras sigamos teniendo país.

Uy, qué intensidad, nada más empezar, venga cuéntame la experiencia.

Fenomenal, la verdad, muy interesante la propuesta de La Bicicleta, restaurante que acaba de renovar este pasado noviembre su estrella Michelin.

Merecida creo yo.

Parece que estés parco en palabras hoy.. ¿que fue en una de las reuniones del club gastronómico ese ?

Con ocasión de su reunión anual.

Sabes que solo vamos a restaurantes de alta gama, y el elegido este año ha sido este magnífico restaurante situado a escasos treinta minutos de Santander, en un pueblecito entre el mar y la montaña.

Una bonita y acogedora casona con la fachada de piedra típica de esta zona y con un decoración interior muy refinada.

Casona típica del norte en la que uno barrunta que va a comer bien..

“La bicicleta”, un nombre un poco falto de glamour para un estrella Michelín, ¿estás seguro de que la tiene?

Te lo juro por Claudio Chiapucci.

Te cuento el porqué del nombre.

Eduardo Quintana, propietario del restaurante, antes de convertirse en un magnífico chef, fue ciclista profesional, ganador incluso de carreras importantes como la Vuelta al País Vasco.

Pero en una etapa de alta montaña, a punto de coronar, le vino a visitar el tío del mazo y pensó esto seacabao

Total, que regaló la Pinarello a su sobrino, se puso el mandil y en vez de tatuarse una cadena se dibujó un cuchillo en el antebrazo. 

Así, comenzó a labrarse una nueva carrera, no ya sobre dos ruedas sino en los fogones de los restaurantes de la zona, ya sabes, una de las canteras más potentes culinariamente de nuestro país, si es que todavía puede seguir llamando….

Aquí tenemos a Edu, ¿te atreves a decirle que no te gusta su hojaldre?

¿Te ha hecho gracia esa tontería de viajeles, no?

Rogelia.

¿Qué?

Ná. 

Pues eso, Edu y su pareja, convirtieron un antiguo almacén de ruedas en el pedazo de restaurante que es actualmente.

Y, sí, hace unos años alcanzó ese preciado trofeo gastronómico que ha mantenido hasta hoy. 

Deseguida vas a entender los motivos.

Imagina que chispea un poco pero estás conversando aquí con un buen amigo agitando una copa de Luis Felipe.

Háblame de ese menú rompepiernas, ¿que significa esa palabreja?

Si hubieras hecho algo de deporte en tu vida, incluso te valdría haber visto el Tour… sabrías que se conoce como rompepiernas aquella etapa trazada con continuas subidas y bajadas. 

El tema es que el menú degustación que elegimos, denominado «La Vuelta» me pareció un poco rompepiernas, pues porque se alternaban bocados muy buenos y otros que, digamos, me dejaron un poquito indiferente.

Y qué llevaba ese menú, anchoas, cocido lebaniego…

Y de postre sobaos.

Anda, no me seas cateta.

Las etapas de las que se compone beben de la cocina tradicional vasca y cántabra, mucho mar y huerta.

De hecho, en el tour por las instalaciones de la casa, nos enseñaron un pequeño huerto de verduras y hierbas aromáticas e incluso frutales, materia prima con la que confeccionan algunos platos como los  entrantes de bienvenida, un sabroso caldito de verduras para abrir boca y asentar el estómago (Gracias Edu, nos vino deluxe 😎).

Le siguieron unos hojaldritos de puerro, y con un más que agradable bocado de brócoli emulsionado, cerramos esta hortícola etapa.

Caldo de verduras al fondo, y tapitas de entrada, cucharillas de tomate pasificado: bloody Mary style.

Bah…verduritas.

Espera que agarro los frenos porque empieza el descenso hacia las profundidades marinas.

Después de estos entrantes…

¡que tenías razón!

vino la ¡¡mítica anchoa del cantábrico!!.

¡No ves ceporro!

La Gilda es una riqusíma anchoa acompañada esferificación de aceituna y piparra.

Buah! que maravilla esa mezcla, sa-bo-ra-zo. 

Le siguieron una almeja fina al ajillo, y, con una versión deliciosa del tradicional bocadillo de rabas, muy propio de Santander, pusimos fin al serpenteante descenso hacia el cantábrico.

Tocaba bajar la cremallera del maillot, tirar el periódico a la cuneta e hidratarse un poco.

Bocadillo de rabas moderniki. Ummm!!

tapa de anchoa en restaurante la bicicleta, hoznayo

«La Gilda», si vas a Cantabria y no pruebas las anchoas no veas más El Hormiguero.

Me están empezando a poner nerviosa con los símiles ciclísticos, te lo advierto!

¿Con que maridásteis la cosa?

No si sabes que los del club somos muy de vinos alemanes, nos encantan (Hola Pablo). 

Entonces, preguntamos a Angel Garó, jefe de filas del equipo «La Bicicleta» qué nos recomendaba de acuerdo al menú y el chaval, muy majo él, se vino arriba con las explicaciones.

Angel Garó

La cara que puso cuando le preguntamos la región exacta del blanco alemán que tenían en bodega. 

Un momento, el muchacho, el chaval, Angel Garó, qué dices… ¿ya ibas pedal ?

¿No decías que no te gustaban las metáforas ciclistas..?

Quizir, que este hombre, omnipresente durante nuestra estancia en La Bicicleta, no se bien que profesión desempeñaba,

como somelier explicaba la tanicidad de los vinos, como maitre precisaba al detalle la composición de los platos que el mismo, como camarero, iba disponiendo en mesa.

También nos retiraba las copas en las que aún quedaba algo de vino para  entregarnoslas un rato después de llevarnos de tour por la casa.

Digamos que era el todoterreno que todo equipo querría tener en sus filas.

Luego te cuento más sobre él y su currículum con Quique Dacosta… vas a flipar con lo de la Nasa.

Por cierto, premio especial de la montaña para su gregario de lujo, Yamil, el Camavinga del equipo de Hoznayo. 

¿La Nasa, Camavinga? 

Si es lo que te digo, que no sabes beber …

Hablando de beber, la bodega del restaurante no pasó del bien.

Está el listón alto después de nuestro paso por el restaurante de las bodegas de Pago de Carrovejas, acuérdate.

¿Y el vino alemán, al final, qué?

GG.

¿De que te ries, atontao ?

No sé como sigo hablándote, ¡qué maneras chica!.

No me estoy riendo es que era un GG, mira.

Venga, dale vida a esto.

Vamos que nos vamos.

El siguiente punto de avituallamiento era en barra, con vistas al ajetreo del equipo de cocina.

Allí disfrutamos tanto de ver trabajar a los profesionales,

— un placer en sí mismo cuando uno está de descanso, (qué silenciosos, parecían japoneses más que españoles) supongo que es en estos detalles donde uno aprecia estar en un estrella michelín

–como de los dos pases que nos pusieron.

Pues allí en la barra, uno de los cocineros, que no debía tener más de 20 años, nos presentó un par de bocados excelentes, un erizo de mar en gelatina de su agua, con huevas de trucha y gel de jengibre escabechado, y el Gamba Roll: un brioche de gamba alistada, holandesa de mango y gambas tostadas.

Casi ná chiquilla.

Arriba. Erizo de mar. Debajo, el brioche. Que rico un buen brioche calentito con lo que sea dento + holandesa de mango.

Por ahora te encanta todo, ¿qué fue lo que no te gustó?

Te cuento.

Copita de blanco en mano, nos levantamos de los taburetes para ¡por fin! arribar a la siguiente etapa.

La etapa reina.

Dios, ya te vale ¿no?

Que se llama así coñe!.

Por fin, sentados en una elegante pero sobria mesa,  y completamente solos en el salón de arriba de la casona (otro gran placer) empezaron a llegar los platos principales del menú.

Moto uno a moto 2.

Cuidado porque viene el bocado más gustoso de toda la carrera, unos boletus estofados, con presa ibérica, tierra de almendras y chirivía de nuestra huerta.

Si esto no es marca España, tu me dirás.

Pero espera.

No haciéndole la goma al anterior, un minúsculo pero sabroso trocín de bogavante al estilo chili crab y pan chino.

Un bombazo también.

Y que pasa con la carne, tenía entendido que en Cantabria había vacas, ¿o era en Asturias?

Sí que las hay.

Y patos también.

Azulones para más señas.

Mira.

El Alpe D´Huez de La Bicicleta, era un pato azulón.

Te cuento como iba cocinado:

Los muslitos del pato, barnizados con una laca de chirimoya panameña  tamizada con láminas de mango tostado

….igual me estoy liando…

te dejo con el chef que lo explica mejor.

NO te cortes dale al PLAY.

¿Cómo te quedas ehh ?

Para mi gusto no estaba tan bueno como presagiaba esa presentación, y es que como acostumbro a cenar pato casi todos los martes por la noche…pues no sé, no me sorprendió positivamente.

Bueno, eso de cenar pato los martes … una pizza dr. Oetker como mucho.

Jajaja

¿Montaña rusa de sensaciones?

Odiosa metéfora, pero cierto. 

¿Me cuentas ya lo de La Nasa? …ya están las rebajas de Hoss Intropia.

Al tiro.

Una nota diferenciadora de los estrellas Michelín son las detalladas y corteses explicaciones del personal sobre lo que vas a degustar, ya has visto al chef del bigote.

Pues otra fue lo La Nasa.

Y es que nuestro ya por entonces amigo Garó, al que de nuevo pedimos recomendación para maridar los platos principales, se vino arriba y nos vendió primero un tinto italiano, Ochipinti.

Como a más de uno le dejo indiferente, con la siguiente botella no quisimos arriesgar, así que le pedimos un godello.

Aceptando nuestra petición, se tomó la libertad de ofrecernos un godello que  cosechaba un amiguete suyo, una edición limitadísima, -muy pocas cepas en pocas hectáreas-, y con un precio al que se lo habían dejado, que se cuatriplicaría si lo pidieras en El Celler de can Roca.

El lo sabía de buena tinta.

Para rematar el storytelling, el tapón de la botella, aseguraba él, estaba confeccionado por los ingenieros de La Nasa. 

Superados por la clase de marketing culinario, y como íbamos a rueda, pues nos dejamos llevar.

Ahora bien, nuestros caretos -ya un poco curtidos en estas vides– lo decían todo.

Corquis N.a.s.e.n.s.i.s

Vamos cerrando que me duermo.

Espera chiquilla que los señores acaban con un buen postre.

Llegamos al clímax, perdón, a la cima, con la dulce etapa de otoño.

Ojocuidao que teníamos a un familia de pasteleros en la mesa, eh.

Pues hasta él calificó como antológico el hojaldre de Edu.

El mismo subió a saludarnos a la vez que nos detalló la forma manual de hacer el hojaldre.

¿Sabes la sensación esa de tener un dulce delante que te dice cómeme cabrón y tener que esperar 5 min de explicación antes de poder hacerlo?

Relleno de crema tostada, tofe de Oporto, avellana y su helado.

Impecable.

La cara de Rodri pensando… eso también lo hago yo.

Pero si esta maravilla no fuera suficiente, no te pierdas el helado de laurel, ricotta de leche de oveja, granada y queso.

Y para cerrar la bacanal, como último pase dulce, unos golosos babá al ron con merengue tostado.

Tócate el merengue.

No healthy del todo, pero un día es un día, colega.

¿Babá?

Baba la que se me está cayendo a mí, jodío. 

No me extraña, pues súmale eso unas deliciosas pastas de mantequilla, con las que acompañamos el café y que hicieron que saliéramos de allí rodando.

Tocaba ir sacando ya la tarjeta.

Festivamente.

Cuando llegó el fatídico papelito que desglosa platos y euros dentro de su estuche de cuero, a más de uno le dio una buena pájara.

Lo que te digo, cansino hasta el final.

Vamos Real!

¿Qué dices abombao?

Vaya creía que..

Cariño, te dejo, que me llaman para subir al pódium.

Hasta la próxima!😜

Restaurante «La Bicicleta».  Barrio La Plaza, HOZNAYO, Cantabria, 39716, ESPAÑA

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Experiencia japo en casa cargo de la itamae Ayako Anzai.

comida japonesa en Huelva

El crítico gastronómico sale a comer a restaurantes de la provincia de Huelva para contaros su experiencia. Mientras, la criticona no deja de molestarle con sus incómodas preguntas. 

criticas gastronomicas huelva

Experiencia japo en casa a cargo de la itamae Ayako Anzai.

No es la cocina de casa, pero casi.

¡Por fin te dignas a retomar tus “críticas” gastronómicas… peazo de perro!

Vaya. No he dicho ni pajarito y ya estás dándome palos. He sido un poco baguette, lo reconozco, ahora que… tu no cambias querida!

Y pueden saberse las razones, de tal vaguería, digo…

Pues porque he estado un poco liado  y no he tenido  experiencias remarcables. 

En las últimas críticas te hablaba sobre El Bohío, el restaurante de Pepe el de Masterchef, sobre mi querido Agmanir… cierto es que de eso hace ya un añito al menos.

¿No has tenido club gastronómico este año?

Siii, tengo pendiente la critica gastro de la reunión anual del club, que esta vez se trasladó a la capital de la Ribera del Duero para deleitarnos con uno de sus míticos vinos, el Pago de Carraovejas.

Disfrutamos de un gran almuerzo en el estrella Michelin que preside su afamada bodega, el restaurante Ambivium.

Anda hijo que no te cuidas tu mal, eh!

Venga, dale caña que tengo que tengo que devolver un bolso en Bimba & Lola.

Al lío.

Unos amigos de la urba nos habían comentado que hay una chef japonesa en Sevilla, que va a tu casa y te prepara una experiencia de comida japonesa sobre lo que tu elijas, dentro del menú oriental de su carta.

Chef Ayako en proceso. Konichiwa ⛩

Como es eso.. ¿llega a tu casa, os fríe unos rollitos de primavera en la sartén y a eso lo llamas experiencia ?

No exactamente.

La que Ayako Arzai consigue con esta experiencia no solo es que degustes comida japonesa (eso puedes hacerlo en el Shibuya) sino que te sumerjas en la cultura tradicional gastronómica nipona pero en tu propia casa, y en todos los sentidos.


A ver, desarrolla esa ida de olla...

Digo en todos los sentidos porque no solo vas a degustar lo que cocina sino que puedes ver como ejecuta los platos, como corta, fríe o amasa el arroz para el sushi.

Puedes oler las especias orientales con las que prepara las salsas y aderezos que acompañan a los platos.

Y cocinando no como lo hacemos nosotros, dando voces  con una sartén en una mano y  una birra en la otra, sino con la sigilosidad y el refinamiento propio de una auténtica itamae (luego te explico lo que significa).

También el tacto. Para que la experiencia sea completa, trae su propia vajilla, cristalería, lencería… todo elegido con mimo con la idea de que tu casa, por un momento deje de serlo, y te conviertas casi en un vecino de Tokio.

Sólo faltaba el sentido del oído, pero se suplió fácil poniendo música de fondo de  restaurante japonés. 

¿Y cómo estaba esa comida japo, mereció la pena o pasaste más hambre que un perrillo chico ?

A ver.

Te cuento un poco el menú y te haces a la idea.

Y luego la anécdota de la servilleta,  te vas a partir.

¿La servilleta ?

Escuuuucha. 

El menú que preparó Ayako comenzó con un nama-harumaki, rollitos en papel de arroz, típicos de la cocina vietnamita.

Rellenos de verduras frescas, hierbas y algún tipo de proteína y que mojas en una sabrosa salsa.

Un entrante ligero y refrescante para ir calentando.

Me gustó, pero creo que tenía una pizca más de cilantro de la cuenta, casi que me recordó a la cocina del país vecino.

Rollitos vietnamita, muy lico.

Si es que lo que yo te digo, la Ayako esa os preparó unos rollitos de primavera y os supo a gloria, eres más de pueblo que un cerrojo!

Te he dicho que escuches, no me interrumpas plis. 

Nada que ver.

Como te digo, el envoltorio de papel de arroz, transparente, tiene un sabor muy distinto a la masa del rollito de primavera chino, que al freírse consigue que no sepa más que a eso, a fritanga.

Por eso tu los embadurnas en la triste salsa agridulce que  tanto te gusta.

So foca.

Oyeee, no te me vengas arriba eh.

Atenta.

El segundo entrante para compartir fue salmón marinado al estilo japonés con aguacate. Muy rico.

El marinado de jengibre rallado, aceite de oliva, salsa de soja, vinagre de arroz, un poquitín de wasabi y semillas de sésamo, le proporcionaba una untuosidad que hizo que volaran las tostaditas de pan.

Salmón marinado al estilo japonés con aguacate

El tataki de salmón que ponen hasta en el gastro bar moderniqui de la esquina, vamos.

En fin. 

Pero vale, te lo compro, aunque una versión mucho más esmerada y elegante.

¿Y de beber? no me digas que chupitos de sake.

La bebida la eligió uno de los amigos y como no podía ser de otra manera tiramos de cercanía.

Lumé.

Un cava muy muy rico, que entraba esa noche, a las mil maravillas, fresquito y dulzón pero sin pasarse.

Una gozada este espumoso de bodegas Contreras Ruiz, de Rociana del Condado, uva zulema.

Y la cursilada esa de Itamae, me vas a explicar ya que significa o …

Itamae es como se conoce a los chefs, a los cocineros, en Japón.

Dicen que es muy difícil ser chef mujer en Japón, que la preparación del sushi está reservada a los hombres por una cuestión de temperatura corporal…en fin, gente particular esta del país del sol naciente.

La Itamae Ayako explicando algo. 

Sabía que algún momento ibas a decir lo del país del sol naciente, si es que no puedo contigo..

Sigo.

Después del salmón, vino posiblemente el plato que más me gustó, y antes de que digas nada, no, no son empanadillas, son gyozas, una empanada japonesa que se fríe en plancha, y que va rellena de cerdo y col china.

Delicatessen.

Lástima que solo tocábamos a tres gyozas que mojas con los palillos en un cuenquito con salsa de soja. Ummm.

Gyozas caseras fritas.

Se que son las gyozas, las hay en la parte de congelados del Mercadona.

Paso de ti.

 ¿Comiste con los palillos o no ?

Con media botella de Lumé a estas alturas lo intentamos todos.

Aquí te dejo el video de mi colega para que veas que parecía un paisano del mismo Osaka.

Molene, donde palillos están?

Vaya pandi los urbas, vais de refinados pero al final..

Ya te gustaría a tí.

Continuo rápido.

Después de las gyozas, nos quedamos flipados con una  tortilla que llevaba ternera, col, queso y una especie de salsa mayonesa por encima en forma de flor.

Un batiburrillo de cosas en una tortilla, no sabría bien qué decirte de este plato tan chulo, okonomiyaki.

comida japonesa en Huelva

Okonomiyaki, toltilla japoné.

Uhhh, yo creo a estas alturas ya estabas trompa total, amigo, que te conozco.

Pa que te voy a engañar…

No se como retuve el nombrecito, me sonaba como al señor Miyagi.

Miyagi, tortilla, en fin, haré un esfuerzo por contenerme.

Después, no podía faltar… un variado de sushi.

De salmón, atún, sardina y aguacate.

Aunque los pescados son casi más propios de aquí que japoneses me encantaron los nigiris, de una textura radicalmente diferente al sushi de los restaurantes japo al uso.

🍣 寿司盛り合わせ Sushi variado

Lo que tu quieras… pero conociéndote pasaste hambre, ¿a que si?

A ver nena, te explico un poco. 

Es verdad que la cocina japonesa no destaca por lo generoso de sus raciones, pero lo compensa la calidad de la materia prima.

La desnudez de las preparaciones obliga a utilizar productos excelentes y a que las combinaciones sean escuetas y perfectas si se quieren lograr los mejores resultados.

Qué diplomático. 

¿Y de plato principal?.



El plato principal individual, era lubina con almejas al horno, puerro y jengibre al papillote.

Un plato muy fino y con una presentación muy chula. 

Mira.

Cuidado con papillote que tiene premio.

No está nada la experiencia mal pero… ¿os metió un buen katanazo la itamae?

Pues nos salió a 38€ por persona, creo que no está nada mal, teniendo en cuenta la experiencia.

¿Y lo de la servilleta, lo dejas para el postre?

De postre Ayako nos puso una tarta de queso de jengibre y  naranja amarga.

Le daría un notable.

Hay que tener en cuenta que la cultura gastronómica nipona no es muy propia de postres, para los que se dice, no tienen mucha imaginación.

Eso si uno de los comensales soltó “a esto le ponia yo una bola de helado”.

No le faltaba razón.

Lo de la  servilleta queda pendiente para la próxima, corre, no te vayan a cerrar el Bimba y Lola 😁

Puedes contactar con la chef Ayako en su Instagram: ayako_amoramarillo

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Restaurante La Semilla: ¿el mejor restaurante calidad precio en Punta Umbría?

mejor restaurante calidad precio Punta Umbría

El crítico gastronómico sale a comer a restaurantes de Huelva para contaros su experiencia. Mientras, la criticona, no deja de molestarle con sus insidiosas preguntas.

el critico y la criticona comer en Huelva

Pulpería brasería La Semilla: ¿el mejor restaurante calidad precio de Punta Umbría?

Una pulpería en Punta Umbría, me pinchan y no sangro…

Que sepas, guapa, que en Punta Umbría no sólo hay marisco y pescado de calidad, también se trabaja, y muy bien, el cefalópodo. 

Ah, y antes que me hagas un chistecito de los tuyos, un cefalópodo no es un tipo de médico, no, es el nombre tésnico con el que se conoce a los invertebrados marinos que habitan nuestras costas, entre ellos, nuestro favorito, el choco, pero también el pulpo.

¿Cómo te quedas?

Uy uy, que cultureta, cefalópodo dice… ¿entonces en el Semilla están especializados en pulpo, y está bueno o qué?

mejor restaurante calidad precio Punta Umbría

Arooo, trabajan muy bien el pulpo. Lo preparan en varias elaboraciones, cocido y a la parrilla está espectacular; a feira,- un clásico-, con los cachelos cocidos en el mismo agua de cocer el pulpo, impresionante, y a la boloñesa. Este todavía, no lo he probado. De la próxima no pasa.

 

Ah, y hasta una ensaladilla de pulpo, que está de locos, fresquita y suavecita, con su pimentoncito, con gambas y  patatitas cocidas para compensar el sabor del pulpo. Un entrante delicioso.

 

Yo creo que antes que el Semilla había otro restaurante en ese sitio que también ponían buen pulpo. Quizá conservaron al proveedor.

 

Bueno, bueno, espera… que se me olvidaba decirte.

 

El verano pasado vinieron de visita unos amigos de Galicia, de la zona de Rias Bajas concretamente, y literalmente, fli-pa-ron con el pulpo. Y con el Semilla en general.

 

Cuando les comenté donde iba a llevarlos, pusieron el típico gesto arqueando las cejas, de sorpresa, el de “no te digo nada y te lo digo tó”.

Y al final …atiende.

Se quedaron en el Barceló una semana y ¡repetimos en el Semilla tres veces!.

choco en salsa La Semilla Punta Umbría

Vaale, y saliendo de tus amiguitos gallegos y el cefalópodo, qué más… la típica ración de chocos y puntillitas ¿no?

Una buena cantidad de entrantes fríos y calientes, destacando entre las frías la ensaladilla de huevas y aguacate, novedad de esta temporada 2022, y entre las calientes un refinado canelón de carrilleras.

Seguimos con una no menos generosa cantidad de platos de marisco y pescado, como las zamburiñas, especialidad de la casa y en cuanto al pesacado, sobresale la ventresca de atún rojo… se derrite en tu boca.

Ah que también ponen marisco, ya me imagino “pelotazo de gambas 5€”, ¿no? jajaja

Mira yo no sé como te sigo hablando de verdad.

Pues te vuelves a equivocar, espabilada.

Luismi trae un marisco de lo mejorcito, buenas gambas que sirve cocidas,- a mi es como más me gustan-, o a la brasa, que por cierto, maneja el tío que flipas.

Así que pelotazo de gambas ni hablar, este es un sitio top, chavalita.

Restaurante Semilla Pueblo Andaluz Punta

Vale, hemos hablado sólo de mar, pero también debe haber montaña, estamos en Huelva quillo… lo de la brasería ¿debe ser por algo o que?

Si señorita, a las brasas va el pescado, pero como dices también la carne, carnaca buena, mejorando año a año. 

Esta temporada ha incorporado estas piezas, entrecot de Angus y solomillo de ternera gallega ecológica. Vamos que nos vamos.

Imagínate ese solomillo al punto que le dan las brasita.., en una noche de verano, con  tu camisita arremangada, en pantalón corto y disfrutando de una buena copita de rioja, con la pareja o con amigos… ¿puede haber algún plan mejor?  

Bueno bueno, me están entrando ganas de ir al Semilla, cuéntame algo más sobre el restaurante…

¿si es tan top tendrá buenas instalaciones, climatización, decoración modernilla, mesas y servicio finolis, imagino, no?

La verdad es que no es su punto fuerte. El Semilla tiene unas instalaciones modestas (todavía), me da que va a crecer algún día.

El local está en una urbanización que se llama Pueblo Andaluz, hace esquina y casi todas las mesas están en la calle, tiene bastantes y las suele llenar. No tiene servicios en el interior, piensa que es un local esencialmente para verano, y lo que apetece es terracita.

En cuanto al servicio, ya te digo, peña amable, joven, eficientes y rápidos. Yo no pido más.

Además, recuerda que estoy diciendo de Semilla que me parece el mejor restaurante-bar calidad precio de Punta Umbría.

braseria El Semilla Punta Umbría carne

Y quién es el chef, háblame de él.

Por fin una pregunta interesante, si es que al final te voy a querer.. 

El chef es punto y aparte.

LuisMi Sarrión se formó en un instituto de Punta Umbría, hizo un ciclo de cocina y gastronomía, y ahí se dió cuenta que lo de los fogones y el delantal era lo suyo.

Jovencito jovencito empezó a currar en unos cuantos establecimientos de Punta y con tan sólo 24 añitos, pensó que ya estaba bien de currar para otros y se lanzó a abrir el restaurante. 

Fíte tú la progresión que lleva el bicho.

Disciplina, conocimiento y pasión son los ingredientes de su receta más exitosa.

Buenoo, qué bien te ha quedado todo, se ve que es coleguita tuyo.

Pues sí, es colega, de esos que trata fenomenal a los amigos que van a su casa. De los que se sienta con ellos cuando acaba el servicio, ya sabes. Se acomoda, se toma una copa con los comensales y se le ilumina la cara cuando con sinceridad le dices que tal o tal plato estaba buenísimo.

El dice que no, pero yo lo veo triunfando por la Gran Vía de Huelva en ná.

Muy bien, y de precios ¿como anda?… ¿no te crujirá el Luismi, no?

Pues está muy bien de precio, ya te digo que es difícil encontrar algo similar por aquí, y eso que hablamos de Punta, que cuenta con un montón de sitios buenos de verdad.

Para que te hagas una idea, por 25€ aprox sales muy bien comido y bebido.

O sea que al final saliste otra vez tocaete, no me digas que no te tomaste un par de copas con el chef, si es que estás hecho un borrachín, te lo digo siempre…

Haber, a ver, haver…

Pues sí, salí tocaete y también feliz. ¿qué pasa?. 

Verano, buena gastronomía y mejor compañía… que más se puede pedir!

Vaya, siempre digo lo mismo, creo que he tenido un deja vu.

Pulpería Brasería La Semilla. Urb. Pueblo Andaluz. Punta Umbría. (Huelva)

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Restaurante la Bicicleta Hoznayo Cantabria

La Bicicleta

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El Bohío: Alta restauración y sobriedad manchega son las bazas del televisivo Pepe Rodríguez para hacernos disfrutar de una cascada de espectaculares bocados.

los callos de Pepe Rodríguez Masterchef (El Bohío)

El crítico gastronómico sale esta vez a comer fuera  de la provincia de Huelva para contaros su experiencia. Mientras, la criticona no deja de molestarle con sus incómodas preguntas. 

donde comer en huelva: Agmanir

El Bohío: Alta restauración y sobriedad manchega son las bazas del televisivo Pepe Rodríguez para hacernos disfrutar de una cascada de espectaculares bocados.

Buenooo ¿por fin te has quitado la boina y has salido de Huelva para comer en un estrella Michelín, no?

Ea, ya estamos! que no es la primera vez que voy a uno ehh!! 

¿Quieres que te recuerde que estuve comiendo en el de Xanty Elías, que es el primer chef de Huelva con estrella Michelín?

Pero sí, tienes razón…a  veces es necesario salir de Huelva.. y es que, sino lo sabes te lo digo, formo parte de un club gastronómico muy top, que esta ocasión ha elegido el restaurante de Pepe Rodríguez en su cita anual.

Y lo hemos escogido por muchas razones, entre ellas por Pepe.

La verdad es que Pepe es un tío que me cae estupendamente y me gusta su forma de entender la cocina, que aunque no deja de tener toques vanguardistas, al menos son elaboraciones que sabes lo que comes, conoces los sabores, y el tío los combina de maravilla, rindiendo culto sobretodo, a la no muy conocida gastronomía manchega.

Luego te contaré algo más personal sobre el de masterchef, a tí que te gusta el morbillo…

Y que tal, qué fue lo que más te gustó de la experiencia, si es que recuerdas algún plato, porque tú…

pollo al curry Pepe Masterchef

Pollo al curry enterrado en cenizas del volcán de La Palma.

Claro que me acuerdo, no bebí tanto vino!

Mira.

Antes de hablarte de lo que fue una experiencia algo más que notable, te diré que el restaurante en sí tiene unas instalaciones y una decoración muy sobria, sobriedad que roza el exceso.

Me temo que lo que pretende el popular chef es proporcionar a los comensales del restaurante, al que seguro acuden personas de muchos rincones del mundo, aparte de una suculenta jornada culinaria, una pequeña representación de lo que es la cultura castellano manchega, su tierra.

Ya el exterior el establecimiento que fue una casa de comidas de pueblo, reconvertida a restaurante de lujo, te va contextualizando lo que verás en el interior.

Lo primero que tienes tras la recepción, es la enorme cocina, pulcra e iluminada….después subes las escaleras que lleva a la sala, y ahí ya notas que la decoración te habla del lugar en el que estás.

Destacan las maderas, espartos, cojines de lana, vasijas, elementos de la labor, del campo, y todos ellos conviven aunque tengo dudas de si bien o…con lámparas y otros elementos de diseño vanguardista.

De hecho, nuestro reservado no tenía más elementos decorativos que una cortina de esparto, como la que puede haber en casa de tu abuela la del pueblo (no te ofendas eh), situada en una pared  y, en otra, una puerta antigua de madera (restaurada imagino) con su cerrojo gordo incluido.

Colgada del techo si había una lámpara moderna, de mil bombillas que le daba el contrapunto cool a la estancia.

Podemos decir que la cocina de Pepe es un poco así, sabores tradicionales con toquecitos de modernidad.

Uyyy….¿que metáfora más cursi te has marcado, no? pero …  ¡me vas a hablar de la carta o no!

Venga, vamos a ello.

Verás, en El Bohío no hay carta, lo que Pepe propone al comensal es que elija entre tres menús, tradicional, degustación, y de temporada.

Unos con más platos que los otros con la consiguiente diferencia de precios. Estos menús puedes acompañarlos del maridaje de vinos a su elección o bien tu pides la bebida que prefieras.

Elegimos el de temporada.

Y entonces, ¿qué fue lo que más te gustó?

El menú empieza con un snack de bienvenida con dos bocados, una roca de pulpo y un lomo de orza con calabacín que a todos nos gustó muchísimo, era como una explosión de distintos sabores en tu boca que se iban sucediendo poco a poco.

Esto dio paso a la cascada de tapas pequeñas pero muy interesantes, unas cuatro o cinco en los que se daban cita de nuevo ingredientes típicos de la zona, financier de caza, croquetas de pringá del cocido, sopa de picadillo, todos envueltos en modernos outfits, que podías tomar con la mano y que dejaban sensaciones muy chulas en el paladar.

Picoteo nivel Dios.

Estos bocados dieron paso a platos de mayor envergadura, que es lo que a mí me gusta.

Nos salimos por un momento de La Mancha, para hincar el tenedor en una ventresca de atún rojo marinado en una salsita que estaba de vicio, y decorado con unas hebras de no se qué un poquitín picantes y que servían para realzar la belleza del plato y dotarle del punto creativo del que no es que enorgullezca mucho el chef manchego, al menos en su papel televisivo, pero que sin duda constituye unas de las claves por las que El Bohío se hiciera con la merecida estrella Michelín.

ventresca atún el bohío Pepe Rodríguez

Ventresca de atún, caldo especiado, aguacate, cilantro y soja.

También me gustó mucho, muchísimo, un plato de cordero, picaña de cordero cocinada (supongo) a baja temperatura. Se deshacía en la boca a la vez que apreciabas el delicado sabor de esta carne tradicionalmente manchega.

picaña de cordero EL Bohío Pepe Rodríguez

Picaña de cordero, hinojo, careta y queso fresco especiado.

Y ahora viene lo que para mí fue el mejor.

Dicen y creo que es verdad, que cuando tomas algo por primera vez no aprecias si el sabor es verdaderamente bueno o no tanto, pero lo que sin duda me gustó más y eso que no lo había probado nunca porque no soy especialmente del tema vísceras,  a pesar de la fama que tienen, fue el que es el plato estrella de la casa, “los callos de Pepe”.

Diría de este guiso, que además de en Madrid es muy típico de Castilla- La Mancha que tenía un sabor espectacular.

Los callos muy buenos, gelatinosos como son estas vísceras, pero en su punto, blanditos pero no desmoronados, acompañados de  su choricito y todo en una sabrosísima salsa untuosa un pelín picante. Un plato muy intenso, como debe ser. 

En fin, un no para de mojar ese pan que elaboran en la casa, un pan blanco y otro negro, de estos con buena miga, y que te recuerdan al pan que compras cuando vas a echar unos días en una casa rural.

Telita el plato.

Nos vino de lujo para entonar la maquinaria un día duro de invierno, y preparar el estómago para lo que se vendría por la tarde y…noche.

los callos de Pepe Rodríguez Masterchef (El Bohío)

Los famosos «Callos de Pepe»

¿Lo regarías con un buen vino no? o tiraste de cervezas como siempre ¡cateto!

Eh…sin faltar. 

Si si, pedir vino en un sitio como El Bohío es casi obligado.

Sabes que no entiendo mucho, más bien casi nada de vinos… pero creo que las botellas que elegimos estuvieron bien elegidas en función de los platos que nos iban poniendo.

Las recomendaciones del atento sumiller fueron realmente buenas.

Aunque si te digo la verdad, solo recuerdo el nombre de una de las tres botellas de vino que pedimos. Por cierto, la bodega de El Bohío no es que sea espectacular, de hecho no había vinos de Huelva…. hombre Pepeeee!!

Quizá lo recuerdo por el curioso nombre, –¡también tiene tela las bodegas nuevas jugando a ver quién es el más original bautizando sus vinos!–.

Se llama La Hormiga de Antídoto, y nos lo recomendó el sumiller al pedirle un Ribera del Duero. Es un vino soriano.

Maridaje de 10 para pasar sin apuros los callos de Pepe.

¿No llegaste al postre, entiendo, no…?

Postre no, los postres.

Nos pusieron hasta tres postres, primero un helado de azafrán con fruta de la pasión y pomelo en una salsa de campari y naranja, buoahhh, fresquito que entró de maravilla.

postre helado de azafrán el bohío de Pepe Rodríguez

Sopa de campari y naranja, helado de azafrán, pomelos y mojo

Después chocolate en tres texturas, prácticamente lo tuve que dejar casi intacto, ya no podía más. Y para finalizar, junto al café (que no tomamos por falta de tiempo) pusieron unos mini bocaditos dulces (locuras dulces) en línea con el resto del menú, riquísimas. 

Ya se que para tí es un sacrilegio haber dejado el chocolate, pero estaba hasta arriba y ya sabes que tampoco es que sea mucho de dulce. Te  he contado lo que dice un amigo cuando alguien le ofrece un dulce o un trozo de tarta… ¿has visto algún borracho que le guste el dulce?

comer en El Bohío Illescas

Pequeñas locuras dulces para el café

Fatal lo del chocolate pero bueno.. ¿me vas a contar lo de Pepe, apareció el de masterchef en escena o qué ? …cuenta cuenta …

Mira.

 

El servicio que tiene Pepe cumple, profesionales, todo en orden. De hecho estábamos un poco preocupados porque, como te digo, habíamos quedado con el taxista de vuelta a Madrid a una hora y constantemente nos preguntaban si estábamos bien de tiempo y tal, por si era necesario que se apresuraran. 

 

Pues eso, un trato atento y cordial. Se echó en falta, si acaso, un punto más informal, algo de simpatía o transmitir algo más que el mero recitar lo que pone la carta cuando salen los platos. Pero bueno, en línea con la atmósfera de la casa. 

 

Si me preguntas por Pepe en concreto, pues sobre él te puedo decir lo mismito.

 

Apareció por nuestra mesa justo antes de irnos y nos preguntó muy cortésmente, muy políticamente, que si todo había ido bien, que si todo a nuestro gusto y bla bla…su tono era muy plano, serio, polite que dirían los guiris.

 

Un discurso que parecía un poco forzado, muy distinto a la sonrisa, gestualidad, talante y a la forma de ser de la que hace gala en la tele. Vamos que no se terció ni hacernos una foto con él.

 

La duda que tenemos cuando comentamos la jugada los amigos, es si tendría un mal día o realmente Pepe es así, un tanto tímido y sobrio como El Bohío, y cuando está actuando realmente es la tele. En fin, creo que nunca lo sabré.

La cara de Pepe cuando nos daba las gracias por acudir a su casa. (Sino era esta exactamente, se parecía..)

Te fuiste con mal sabor de boca entonces y encima… la dolorosa, pfff….

Bueno.. no con un mal sabor de boca porque lo que más merecía la pena, y lo que es la esencia del club es degustar restaurantes top de España, y el objetivo se cumpió con creces, pero claro, cuando te cambia tanto la percepción que tienes de una persona, pues sí, te quedas un poco frío, la verdad.

 

Y en cuanto a la dolorosa, pues… no tanto, no creas.

 

El menú degustación junto al vino nos salió por 125€, no está nada mal calidad precio, así que en mi opinión está super justificada.

Me alegro por tí, porque os habéis empachado de lo más florido de la gastronomía y la cultura manchega …

Ummm, lo dejamos aquí, no me hagas hablar de florido, Florida, floride….

Restaurante El Bohío, Av. Castilla La Mancha, 81, 45200 Illescas, Toledo

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donde comer en huelva: Agmanir

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calamares a la plancha comiendo en Huelva

Calamar plansha.

¡¡Uffff… esto me suena a tasca en la que ahora ponen mini hamburguesitas de wagyu!!

Que va, que va, ya sabes que no me gusta ir a sitios rollo impostor.

Si si, los que van de… yo… si quiero.. también puedo ser Xanty Elías.

Gente que diría que han sabido reinventarse.

A ver, el Agmanir es un bar detodalavida de Huelva, que está ahí, en esa bonita encrucijada que hacen las calles peatonales Arquitecto Pérez Carasa con Rábida.

Es un bar pequeño, con solera, con unas instalaciones mejorables, pero bueno, la mayor parte de las mesas están en plena calle.

Y 58 añitos lo contemplan ehh, a ver cuántos más bares de Huelva pueden decir lo mismo.

¿O sea que te llevaste más tiempo con la mano levantada saludando gente que hincando el tenedor, no ?

Pues sí, que vamos a hacerle, son dos calles muy principales de Huelva, en las que hay muchas tiendas, bares, oficinas, en fin…

Pero oye, ni tan mal ehh, que se está muy a gusto sentado en una mesita conversando con conocidos mientras tapeas.

Hablando de tapas…¿por qué dices que empieza a renovarse ?
Pues porque sus montaditos, sus tapitas con sabor a Huelva caseras de verdad, y sus platos del día, empiezan a mirar de reojo a novedades fuera de carta, como un atuncito a la plancha cocinado al punto con patatas fritas y salsa verde que estaba de muerte, y, un descubrimiento que yo al menos no he visto en otro lado y que me encanta… croquetas de serranito.
croquetas serranito comiendo en Huelva Agmanir
¿Croquetas de serranito? Si ya el serranito no me gusta.. las croquetas estarán …

Pues sino te gusta el serranito peor para tí.

Tampoco es que yo lo pida mucho, pero a veces, un par de cervecitas y un serranito entran estupendamente; ahora que las croquetas de serranito entran bien siempre, es un tapa muy rica y sabe de verdad a serranito, con sus trocitos de huevo, pimiento y jamón, en una bechamel en su punto y se abren como le gustan a Chicote.

Además, están sacando más croquetas que también están de vicio, de queso y piñones, de calamares en su tinta…te-li-ta!!

comer croquetas en Huelva

Con tantas mesas y gente, ¿será de esos bares en los que tienes que estar recordando al camarero, quillo que me falta esto, quillo, que me falta lo otro, no?

Pues no, lista, y un rotundo no.

De hecho diría que los camareros de Agmanir, David, Antonio… son de lo mejor del bar. Merecen un punto y aparte.

El servicio es super eficiente, ya sabes que si algo falla en Huelva es el servicio, estamos mal acostumbrados a que los camareros nos atiendan medio enfadados, con prisas, poniendo pegas con las mesas, casi echándote la bronca, ¿a que te suena?

Pues esta gente lo contrario, te sientas, y en menos de 17 segundos ya oyes un muy buenas ¿que os voy poniendo para beber? ¿cervecitas, no? ¿cuántas?

Servicio atento, rápido, sin fallos,  si quieres ellos mismos te dicen que pediros, te seleccionan lo que está mejor del menú.

comiendo atún fresco Huelva

Ayy las cervezas, qué te gustan… yo prefiero un buen vino pero…¿ hay o ..?

A ver, Agmanir es un bar de tapas para degustar rápido, charlar y largarte, no es para echar una larga comida de sábado, con sobremesa, copa y puro, así que contestando a tu pregunta, no, no es un sitio de vinos caros como los que a tí te gustan.
de cervecitas en Huelva en Agamanir
O sea que los postres serán del tipo natillas “caseras” con la galleta encima.

Pues no te lo puedo decir, porque no pido postre aquí. Como te digo lo normal que hace la gente, es tapear algo rápido y a seguir el día a día.

Entonces no te rascaste mucho el bolsillo.

Agmanir es barato, o mejor dicho, tiene precios ajustados (no los vayan a subir).

Las tapas rondan los 3€ y son buenecitas. Vamos que con tres tapas y tres cervecitas vas de sobra.

Ya ves, por unos 15€, comida casera, con sabor onubense y en un lugar bullicioso pero en el buen sentido.

tapear barato en Huelva
Me alegro por tí, a ver si la próxima te da por algo más veggie.
Ummm, me parece a mi que …

«Bar Agmanir».  C. Arquitecto Pérez Carasa, 9, 21001 Huelva.

Si 

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