El Bohío: Alta restauración y sobriedad manchega son las bazas del televisivo Pepe Rodríguez para hacernos disfrutar de una cascada de espectaculares bocados.

los callos de Pepe Rodríguez Masterchef (El Bohío)

El crítico gastronómico sale esta vez a comer fuera  de la provincia de Huelva para contaros su experiencia. Mientras, la criticona no deja de molestarle con sus incómodas preguntas. 

donde comer en huelva: Agmanir

El Bohío: Alta restauración y sobriedad manchega son las bazas del televisivo Pepe Rodríguez para hacernos disfrutar de una cascada de espectaculares bocados.

Buenooo ¿por fin te has quitado la boina y has salido de Huelva para comer en un estrella Michelín, no?

Ea, ya estamos! que no es la primera vez que voy a uno ehh!! 

¿Quieres que te recuerde que estuve comiendo en el de Xanty Elías, que es el primer chef de Huelva con estrella Michelín?

Pero sí, tienes razón…a  veces es necesario salir de Huelva.. y es que, sino lo sabes te lo digo, formo parte de un club gastronómico muy top, que esta ocasión ha elegido el restaurante de Pepe Rodríguez en su cita anual.

Y lo hemos escogido por muchas razones, entre ellas por Pepe.

La verdad es que Pepe es un tío que me cae estupendamente y me gusta su forma de entender la cocina, que aunque no deja de tener toques vanguardistas, al menos son elaboraciones que sabes lo que comes, conoces los sabores, y el tío los combina de maravilla, rindiendo culto sobretodo, a la no muy conocida gastronomía manchega.

Luego te contaré algo más personal sobre el de masterchef, a tí que te gusta el morbillo…

Y que tal, qué fue lo que más te gustó de la experiencia, si es que recuerdas algún plato, porque tú…

pollo al curry Pepe Masterchef

Pollo al curry enterrado en cenizas del volcán de La Palma.

Claro que me acuerdo, no bebí tanto vino!

Mira.

Antes de hablarte de lo que fue una experiencia algo más que notable, te diré que el restaurante en sí tiene unas instalaciones y una decoración muy sobria, sobriedad que roza el exceso.

Me temo que lo que pretende el popular chef es proporcionar a los comensales del restaurante, al que seguro acuden personas de muchos rincones del mundo, aparte de una suculenta jornada culinaria, una pequeña representación de lo que es la cultura castellano manchega, su tierra.

Ya el exterior el establecimiento que fue una casa de comidas de pueblo, reconvertida a restaurante de lujo, te va contextualizando lo que verás en el interior.

Lo primero que tienes tras la recepción, es la enorme cocina, pulcra e iluminada….después subes las escaleras que lleva a la sala, y ahí ya notas que la decoración te habla del lugar en el que estás.

Destacan las maderas, espartos, cojines de lana, vasijas, elementos de la labor, del campo, y todos ellos conviven aunque tengo dudas de si bien o…con lámparas y otros elementos de diseño vanguardista.

De hecho, nuestro reservado no tenía más elementos decorativos que una cortina de esparto, como la que puede haber en casa de tu abuela la del pueblo (no te ofendas eh), situada en una pared  y, en otra, una puerta antigua de madera (restaurada imagino) con su cerrojo gordo incluido.

Colgada del techo si había una lámpara moderna, de mil bombillas que le daba el contrapunto cool a la estancia.

Podemos decir que la cocina de Pepe es un poco así, sabores tradicionales con toquecitos de modernidad.

Uyyy….¿que metáfora más cursi te has marcado, no? pero …  ¡me vas a hablar de la carta o no!

Venga, vamos a ello.

Verás, en El Bohío no hay carta, lo que Pepe propone al comensal es que elija entre tres menús, tradicional, degustación, y de temporada.

Unos con más platos que los otros con la consiguiente diferencia de precios. Estos menús puedes acompañarlos del maridaje de vinos a su elección o bien tu pides la bebida que prefieras.

Elegimos el de temporada.

Y entonces, ¿qué fue lo que más te gustó?

El menú empieza con un snack de bienvenida con dos bocados, una roca de pulpo y un lomo de orza con calabacín que a todos nos gustó muchísimo, era como una explosión de distintos sabores en tu boca que se iban sucediendo poco a poco.

Esto dio paso a la cascada de tapas pequeñas pero muy interesantes, unas cuatro o cinco en los que se daban cita de nuevo ingredientes típicos de la zona, financier de caza, croquetas de pringá del cocido, sopa de picadillo, todos envueltos en modernos outfits, que podías tomar con la mano y que dejaban sensaciones muy chulas en el paladar.

Picoteo nivel Dios.

Estos bocados dieron paso a platos de mayor envergadura, que es lo que a mí me gusta.

Nos salimos por un momento de La Mancha, para hincar el tenedor en una ventresca de atún rojo marinado en una salsita que estaba de vicio, y decorado con unas hebras de no se qué un poquitín picantes y que servían para realzar la belleza del plato y dotarle del punto creativo del que no es que enorgullezca mucho el chef manchego, al menos en su papel televisivo, pero que sin duda constituye unas de las claves por las que El Bohío se hiciera con la merecida estrella Michelín.

ventresca atún el bohío Pepe Rodríguez

Ventresca de atún, caldo especiado, aguacate, cilantro y soja.

También me gustó mucho, muchísimo, un plato de cordero, picaña de cordero cocinada (supongo) a baja temperatura. Se deshacía en la boca a la vez que apreciabas el delicado sabor de esta carne tradicionalmente manchega.

picaña de cordero EL Bohío Pepe Rodríguez

Picaña de cordero, hinojo, careta y queso fresco especiado.

Y ahora viene lo que para mí fue el mejor.

Dicen y creo que es verdad, que cuando tomas algo por primera vez no aprecias si el sabor es verdaderamente bueno o no tanto, pero lo que sin duda me gustó más y eso que no lo había probado nunca porque no soy especialmente del tema vísceras,  a pesar de la fama que tienen, fue el que es el plato estrella de la casa, “los callos de Pepe”.

Diría de este guiso, que además de en Madrid es muy típico de Castilla- La Mancha que tenía un sabor espectacular.

Los callos muy buenos, gelatinosos como son estas vísceras, pero en su punto, blanditos pero no desmoronados, acompañados de  su choricito y todo en una sabrosísima salsa untuosa un pelín picante. Un plato muy intenso, como debe ser. 

En fin, un no para de mojar ese pan que elaboran en la casa, un pan blanco y otro negro, de estos con buena miga, y que te recuerdan al pan que compras cuando vas a echar unos días en una casa rural.

Telita el plato.

Nos vino de lujo para entonar la maquinaria un día duro de invierno, y preparar el estómago para lo que se vendría por la tarde y…noche.

los callos de Pepe Rodríguez Masterchef (El Bohío)

Los famosos “Callos de Pepe”

¿Lo regarías con un buen vino no? o tiraste de cervezas como siempre ¡cateto!

Eh…sin faltar. 

Si si, pedir vino en un sitio como El Bohío es casi obligado.

Sabes que no entiendo mucho, más bien casi nada de vinos… pero creo que las botellas que elegimos estuvieron bien elegidas en función de los platos que nos iban poniendo.

Las recomendaciones del atento sumiller fueron realmente buenas.

Aunque si te digo la verdad, solo recuerdo el nombre de una de las tres botellas de vino que pedimos. Por cierto, la bodega de El Bohío no es que sea espectacular, de hecho no había vinos de Huelva…. hombre Pepeeee!!

Quizá lo recuerdo por el curioso nombre, –¡también tiene tela las bodegas nuevas jugando a ver quién es el más original bautizando sus vinos!–.

Se llama La Hormiga de Antídoto, y nos lo recomendó el sumiller al pedirle un Ribera del Duero. Es un vino soriano.

Maridaje de 10 para pasar sin apuros los callos de Pepe.

¿No llegaste al postre, entiendo, no…?

Postre no, los postres.

Nos pusieron hasta tres postres, primero un helado de azafrán con fruta de la pasión y pomelo en una salsa de campari y naranja, buoahhh, fresquito que entró de maravilla.

postre helado de azafrán el bohío de Pepe Rodríguez

Sopa de campari y naranja, helado de azafrán, pomelos y mojo

Después chocolate en tres texturas, prácticamente lo tuve que dejar casi intacto, ya no podía más. Y para finalizar, junto al café (que no tomamos por falta de tiempo) pusieron unos mini bocaditos dulces (locuras dulces) en línea con el resto del menú, riquísimas. 

Ya se que para tí es un sacrilegio haber dejado el chocolate, pero estaba hasta arriba y ya sabes que tampoco es que sea mucho de dulce. Te  he contado lo que dice un amigo cuando alguien le ofrece un dulce o un trozo de tarta… ¿has visto algún borracho que le guste el dulce?

comer en El Bohío Illescas

Pequeñas locuras dulces para el café

Fatal lo del chocolate pero bueno.. ¿me vas a contar lo de Pepe, apareció el de masterchef en escena o qué ? …cuenta cuenta …

Mira.

 

El servicio que tiene Pepe cumple, profesionales, todo en orden. De hecho estábamos un poco preocupados porque, como te digo, habíamos quedado con el taxista de vuelta a Madrid a una hora y constantemente nos preguntaban si estábamos bien de tiempo y tal, por si era necesario que se apresuraran. 

 

Pues eso, un trato atento y cordial. Se echó en falta, si acaso, un punto más informal, algo de simpatía o transmitir algo más que el mero recitar lo que pone la carta cuando salen los platos. Pero bueno, en línea con la atmósfera de la casa. 

 

Si me preguntas por Pepe en concreto, pues sobre él te puedo decir lo mismito.

 

Apareció por nuestra mesa justo antes de irnos y nos preguntó muy cortésmente, muy políticamente, que si todo había ido bien, que si todo a nuestro gusto y bla bla…su tono era muy plano, serio, polite que dirían los guiris.

 

Un discurso que parecía un poco forzado, muy distinto a la sonrisa, gestualidad, talante y a la forma de ser de la que hace gala en la tele. Vamos que no se terció ni hacernos una foto con él.

 

La duda que tenemos cuando comentamos la jugada los amigos, es si tendría un mal día o realmente Pepe es así, un tanto tímido y sobrio como El Bohío, y cuando está actuando realmente es la tele. En fin, creo que nunca lo sabré.

La cara de Pepe cuando nos daba las gracias por acudir a su casa. (Sino era esta exactamente, se parecía..)

Te fuiste con mal sabor de boca entonces y encima… la dolorosa, pfff….

Bueno.. no con un mal sabor de boca porque lo que más merecía la pena, y lo que es la esencia del club es degustar restaurantes top de España, y el objetivo se cumpió con creces, pero claro, cuando te cambia tanto la percepción que tienes de una persona, pues sí, te quedas un poco frío, la verdad.

 

Y en cuanto a la dolorosa, pues… no tanto, no creas.

 

El menú degustación junto al vino nos salió por 125€, no está nada mal calidad precio, así que en mi opinión está super justificada.

Me alegro por tí, porque os habéis empachado de lo más florido de la gastronomía y la cultura manchega …

Ummm, lo dejamos aquí, no me hagas hablar de florido, Florida, floride….

Restaurante El Bohío, Av. Castilla La Mancha, 81, 45200 Illescas, Toledo

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